Es la carta con la que cobra la cafetería, en tu teléfono. Los precios son los de hoy porque son los mismos del mostrador, y lo que se acabó no aparece. No se descarga de ninguna tienda: se abre con un toque y, si quieres, se queda en tu pantalla de inicio.
No hay nada que buscar en Play Store ni en App Store. Se instala desde la propia app, que es donde vive.
Crea tu cuenta cuando hagas tu primer pedido. Guardamos tu dirección —o las tres que uses— y la próxima vez solo eliges lo que quieres y confirmas.
Es la carta de la cafetería instalada en tu teléfono como una aplicación: icono propio, se abre a pantalla completa y sin barra de navegador. No se baja de una tienda, por eso no ocupa espacio y se quita como cualquier otro icono.
No. La carta y los precios se leen del sistema de la cafetería cada vez, que es justo lo que hace que nunca te enseñe un precio viejo.
No. Puedes pedir sin cuenta. La cuenta solo existe para no volver a escribir tu nombre y tu dirección.
Tu nombre, tu WhatsApp, tus direcciones de entrega y lo que has pedido. Nada más. Y lo puedes borrar tú desde tu cuenta.
No. Tu WhatsApp está para confirmarte el pedido. Si alguna vez te escribimos otra cosa, será porque lo aceptaste antes y podrás decir que no en el mismo mensaje.
Ningún pedido entra a la barra solo: lo confirma una persona de la cafetería después de comprobar el pago.